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ALGO DE NADA

Las cuatro fuerzas fundamentales que dominan la Naturaleza, gravedad, nuclear fuerte, nuclear débil y electromagnética, se entienden hoy como interacciones. Pero, ¿de dónde surgen las partículas portadoras de la interacción? De ningún sitio, según el Principio de Incertidumbre: son algo de nada. En teoría cuántica, pueden perfectamente aparecer partículas de la nada, recombinarse y desaparecer antes de que el Universo en general se aperciba de la anormalidad. El vacío es en sí mismo un hervidero de partículas virtuales, incluso cuando no hay partículas reales presentes. Y no se trata de una simple consecuencia de las ecuaciones, puesto que sin tener en cuenta el efecto de estas fluctuaciones del vacío, no se obtienen los resultados correctos en los problemas que afectan a las colisiones entre partículas. Las partículas virtuales y las fluctuaciones del vacío son tan reales como el resto de la teoría cuántica; tan reales como la dualidad onda-corpúsculo o el Principio de Incertidumbre. El axioma fundamental de la Mecánica Cuántica es que ningún fenómeno elemental es un fenómeno hasta que no sea un fenómeno detectado. Todo esto no tiene sentido en el mundo cotidiano, en el mundo microscópico, pero cada cosa del mundo microscópico está constituída por partículas que obedecen las reglas cuánticas; todo lo que se considera real está constituído por elementos que no pueden ser considerados como reales...¿qué otra cosa cabe sino afirmar que todo debe estar basado en la estadísticas de billones de billones (añádanse los ceros que se deseen) de tales actos con participación del observador? Para Wheeler, el Universo entero es como un circuito autoexcitado y participativo: tras el Big Bang y miles de millones de años, se producen seres capaces de observar el Universo, y los actos de participación del observador producen, a su vez, una realidad tangible al Universo, no sólo al presente, sino a todo el pasado desde el principio. Observar los fotones de la radiación de fondo cósmica, el eco del Big Bang, puede que sea la causa del Big Bang y del mismo Universo. Todo esto, que puede parecer pura especulación matematico-cuántica, fue sólidamente evidenciado con el experimento de Aspect, a comienzo de la década de los 80, la prueba de que las extrañas peculiaridades cuánticas no son sólo reales, sino también observables y medibles.