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EL GATO DE SCHROEDINGER

Es posible montar un experimento de forma que exista una probabilidad exacta del 50% de que uno de los átomos de una muestra de material radiactivo se desintegre en un cierto tiempo y que un detector registre la desintegración, si se produce. Supongamos el experimento confinado en una caja, dentro de la cual hay un gato vivo y un frasco de veneno, preparado todo de tal forma que si ocurre la desintegración radiactiva, el recipiente del veneno se rompe y el gato muere. En el mundo actual existe un 50% de probabilidades de que el gato resulte muerto, y sin mirar dentro de la caja podemos decir que el gato estará vivo o muerto. Pero en el mundo cuántico, como resultado de la Teoría, ninguna de las dos posibilidades tiene realidad salvo que sea observada: la desintegración atómica ni ha ocurrido ni ha dejado de ocurrir y por lo tanto, el gato ni ha muerto ni ha dejado de morir, en tanto no miremos dentro de la caja para ver lo que ha pasado. Los científicos que aceptan la versión ortodoxa de la Teoría Cuántica, dicen que el gato existe en cierto estado indeterminado, ni vivo ni muerto, hasta que un observador mire dentro de la caja para ver el resultado. NADA ES REAL SALVO SI SE OBSERVA. Para Einstein, la idea era inaceptable: debe existir algún mecanismo subyacente que hace posible la genuina y fundamental realidad de las cosas, pero murió antes de que fuese capaz de encontrar, en algún tipo de experimento, esta realidad subyacente. En el verano de 1982, un equipo de la Universidad de París encabezado por Alain Aspect, completó una serie de experimentos tratando de encontrar esa realidad subyacente del mundo cuántico. A este mecanismo se le ha denominado "variables ocultas", y el experimento se refería al comportamiento de dos fotones viajando en direcciones opuestas desde una misma fuente. Los resultados fueron claros: no existe la realidad subyacente; la palabra realidad no es un concepto utilizable para estudiar el comportamiento de las partículas que integran el Universo. Al mismo tiempo, dichas partículas parecen formar parte de algún todo indivisible y cada una acusa lo que acontece a las restantes.